Declararse en bancarrota: qué implica, cómo hacerlo y qué alternativas existen
Imagina que tu teléfono no deja de sonar con llamadas de acreedores, que la amenaza del embargo acecha tus bienes o que es inminente la ejecución hipotecaria de tu casa. Puede parecerte que estas situaciones de sobreendeudamiento no tienen solución, pero existe una opción legal: declararse en bancarrota.

Imagina que tu teléfono no deja de sonar con llamadas de acreedores, que la amenaza del embargo acecha tus bienes o que es inminente la ejecución hipotecaria de tu casa. Puede parecerte que estas situaciones de sobreendeudamiento no tienen solución, pero existe una opción legal: declararse en bancarrota.
Este proceso, aunque complejo y con repercusiones duraderas en tu historial crediticio, te permite establecer un plan de repago viable o hasta eliminar las deudas, según el tipo de bancarrota que elijas. Por eso, en este artículo explicamos qué es declararse en bancarrota, qué pasa si optas por ella, cómo hacerlo y qué alternativas existen si prefieres otra solución.
¿Qué es declararse en bancarrota?
Declararse en bancarrota es un proceso legal que posibilita a una persona o empresa obtener un «borrón y cuenta nueva» en términos financieros. Este mecanismo protege tus ingresos y propiedades de un embargo total y te da la posibilidad de reorganizar tus finanzas y en algunos casos de eliminar deudas impagables para así evitar la quiebra, algo respecto de lo que por cierto existe un modelo probabilístico para pequeñas y medianas empresas mexicanas muy interesante.
Las PYMES son una parte importantísima de la economía mexicana porque representan el 99% del sector privado, aportan más del 50% de los ingresos del país y generan el 78% de los empleos formales. Sin embargo, casi el 33% cierra luego de un año y solo el 35% pasa los cinco años. Las principales razones son la falta de financiamiento, inversión tecnológica y conocimiento del mercado y la mala administración.
La bancarrota debe considerarse únicamente cuando tu situación financiera ha cambiado para mejor y puedes comprometerte a un nuevo comienzo responsable. Si decides optar por esta vía, primero es fundamental evaluar el tipo y monto de tus deudas, tus ingresos actuales y futuros y el impacto a largo plazo en tu capacidad de financiamiento.
¿Qué pasa si me declaro en bancarrota?
¿Si me declaro en bancarrota tengo que pagar? Declararse en bancarrota tiene ventajas y desventajas. Las comentamos a continuación:
Ventajas
- Se borran la mayoría de las deudas. Puede eliminar deudas no garantizadas, es decir sin colateral (garantía o aval), como las de tarjetas de crédito y préstamos personales.
- Los acreedores no pueden demandar ni exigir pagos. Cuando te declaras en bancarrota se activa una suspensión automática que impide a los acreedores iniciar o continuar acciones legales contra ti.
- Puede prevenir el embargo del salario. La bancarrota detiene los embargos salariales.
- Protege ciertos activos. Dependiendo del tipo de bancarrota es posible conservar tus propiedades esenciales, como tu hogar o vehículo, bajo ciertas condiciones.
- Ofrece un nuevo comienzo. Al liberarte de las deudas, te da la oportunidad de reconstruir tu vida financiera.
Desventajas
- Impacto severo en el historial crediticio. La bancarrota permanece en tu reporte de crédito durante varios años, lo que te dificultará obtener nuevos préstamos y créditos.
- Pérdida de activos no exentos. En algunos casos es posible que pierdas propiedades que no están protegidas por las exenciones de la bancarrota.
- Limitaciones en la condonación de deudas. No todas las deudas son eliminables. Las deudas estudiantiles o las obligaciones de manutención suelen persistir, por ejemplo.
- Proceso legal complejo y costoso. Declararse en bancarrota implica costos legales y administrativos, además de requerir tiempo y esfuerzo.
- Estigma social y emocional. Si bien es una herramienta legal puede implicar una carga emocional y hasta social.
Cómo declararse en bancarrota en México
La bancarrota es un proceso que en México está regulado por la Ley de Concursos Mercantiles y es aplicable exclusivamente a personas morales insolventes. Este procedimiento federal tiene el objetivo de reorganizar las finanzas o en su defecto de liquidar activos para pagar a los acreedores. En este apartado, explicamos cuáles son los requisitos para declararse en bancarrota y cómo hacerlo:
- Consultar a un abogado de bancarrota. Lo primero es asesorarte con un abogado especializado en concursos mercantiles, quien evaluará tu situación financiera, determinará si el concurso mercantil es la mejor opción y te guiará para hacerlo. También te ayudará explicando las consecuencias legales y financieras.
- Organizar los documentos financieros. Es fundamental recopilar toda la documentación relevante, como estados financieros, balances, listas de acreedores, deudas pendientes y activos, información esencial para demostrar la insolvencia.
- Entender tu deuda y decidir qué hacer. Antes de iniciar el proceso analiza el tipo y los montos de las deudas para decidir si prefieres una reestructuración (para continuar con las operaciones) o una liquidación (para cerrar la empresa).
- Tomar el curso de asesoramiento crediticio. No es obligatorio, pero la asesoría financiera de organismos como la CONDUSEF te dará conocimiento para evaluar las alternativas.
- Llenar los formularios de bancarrota. Prepara la solicitud de concurso mercantil, que incluye un escrito con los detalles de la situación de insolvencia y los documentos financieros. Debe cumplir con los formatos establecidos por la Ley de Concursos Mercantiles.
- Presentar los formularios ante el tribunal. Presenta la solicitud ante un juez federal especializado en concursos mercantiles. Una vez aceptada, el juez designará un conciliador para negociar con los acreedores o un síndico para la liquidación, dependiendo del caso.
El proceso implica costos legales y administrativos, como los honorarios del abogado y las tasas judiciales, si bien no tendrás que pagar todas las deudas de inmediato, ya que el concurso mercantil suspende los pagos hasta que se acuerde un plan con los acreedores.
¿Qué alternativas a la bancarrota existen?
Declararse en bancarrota no es una opción para las personas físicas, dado que la ley aplica solo a las empresas. Aun así, existen alternativas para enfrentar el sobreendeudamiento. En esta sección, cómo hacerlo:
- Proponer planes de pago. Negocia con tus acreedores para establecer plazos de pago más flexibles o reducciones en el monto adeudado.
- Impugnar una deuda. Si consideras que una deuda es injusta o hay errores, impúgnala con apoyo de la CONDUSEF, que brinda mediación gratuita.
- Negociar una quita de deuda. Algunos acreedores aceptan reducir el monto de la deuda a cambio de un pago inmediato.
- Crear un presupuesto estricto. Diseña un plan financiero que priorice el pago de deudas y reduzca los gastos innecesarios.
- Conseguir nuevo financiamiento. Obtener un préstamo con mejores condiciones de financiación (como una tasa de interés más baja) te ayudará a consolidar la deuda. Una de las mejores opciones son las líneas de crédito renovables de Belozfi.


