¿Qué es la cuesta de enero, cuánto dura y cómo combatirla?
Qué feo empezar el año y ya encontrarnos con un obstáculo: la famosa cuesta de enero, ese desafío financiero que muchos tienen que enfrentar cuando terminan las fiestas y comienzan a llegar las cuentas. Después de las celebraciones de diciembre, nuestros bolsillos cargan con el peso de las cenas, los regalos, quizá también los viajes, y de repente el camino de enero se siente empinado.

Qué feo empezar el año y ya encontrarnos con un obstáculo: la famosa cuesta de enero, ese desafío financiero que muchos tienen que enfrentar cuando terminan las fiestas y comienzan a llegar las cuentas. Después de las celebraciones de diciembre, nuestros bolsillos cargan con el peso de las cenas, los regalos, quizá también los viajes, y de repente el camino de enero se siente empinado.
Con enero llegan muchas obligaciones: el pago del predial, la tenencia, las colegiaturas, los ajustes por inflación. Por eso es fundamental planificar bien, dado que esta combinación de gastos puede convertir el inicio del año en una cuesta difícil de subir (o en una pendiente resbaladiza).
¿Qué es la cuesta de enero?
La cuesta de enero es esa realidad en la que nos despertamos después de las fiestas, un recordatorio de que los excesos tienen precio. Cuando las luces festivas se apagan es cuando empieza la cuesta de enero, y tras las celebraciones nos enfrentamos a una subida compleja: los gastos de siempre continúan, los ingresos no alcanzan y nuestro presupuesto pide ajustes a los gritos.
Según una encuesta realizada en enero de 2024, el 59,4% de los mexicanos se sintió afectado por la cuesta de enero, de los cuales un 26,4% dijo estar muy afectado. Responder a cuánto dura la cuesta de enero implica pensar en el primer mes del año, aunque para quienes se ven muy afectados suele extenderse.
Otro factor importante es el incremento de precios, algo cada vez más frecuente debido a la inflación, si bien enero es especial en este sentido: muchos de los ajustes para compensar la inflación del año anterior se hacen en este mes, algo que debería hacernos pensar en cómo combatir la inflación en México. En cualquier caso, la cuesta de enero nos desafía a reevaluar gastos, a cuestionarnos qué es necesario y qué no y a fijarnos el objetivo de recuperar el control.
¿Por qué sucede la cuesta de enero?
La cuesta de enero es el resultado de decisiones y circunstancias que se juntan para poner a prueba nuestras finanzas personales en tiempos que algunos consideran de crisis. No es fácil comenzar el año con las manos llenas de deudas y la cartera bien ligera. Diciembre nos invita a vivir como si no hubiera mañana y enero nos devuelve a un invierno empantanado. Veamos por qué nos cuesta tanto escalar esta pendiente:
- Gastamos de más en las fiestas. Entre cenas, regalos y salidas, diciembre se convierte en una fiesta sin freno. Queremos que sea especial y en consecuencia acumulamos gastos que en el momento apenas sentimos. Pensando en los regalos, hay formas de gastar con inteligencia en estos meses festivos.
- Nos olvidamos del control de gastos. La emoción y el ambiente efusivo hacen que soltemos las riendas que guían a los renos que tiran del trineo de nuestras vidas. El presupuesto se vuelve un recuerdo lejano y después enero pasa factura.
- Usamos los ahorros para otras cosas. A veces lo que guardamos para emergencias o proyectos futuros se desvanece durante las fiestas. Esos ahorros que podrían aliviar la cuesta de enero se convirtieron en recuerdos.
- Ajustes de precios e inflación. Enero trae sus propios aumentos: suben los precios de los servicios y el transporte (algo en lo que podemos ahorrar a diario), algo que nos golpea mucho cuando estamos vulnerables. Estas subidas hacen que nuestros gastos parezcan un saco tan pesado como el de Santa, si bien desarrollar habilidades de negociación ayuda a obtener mejores precios, incluso en las compras diarias.
- Pagos anuales ineludibles. Predial, tenencia, colegiaturas, obligaciones que vienen justo cuando nuestras finanzas necesitan alivio.
6 consejos para combatir la cuesta de enero
- Ahorrar lo que podamos. El ahorro es nuestra mejor defensa en tiempos difíciles. Si aún tenemos una parte del aguinaldo, podemos usarla para cubrir los gastos de este mes, es una de las mejores cosas que podemos hacer con la paga extra.
- Tomar un préstamo personal. Si la situación es muy apremiante, un préstamo personal puede ayudarnos a pagar compromisos sin sacrificar tranquilidad. Eso sí: debemos pedir solo lo necesario y buscar opciones con tasas accesibles. Un préstamo es una herramienta, como la tarjeta de crédito, y hay que saber usarla sabiamente.
- Hacer un presupuesto realista. Llegar a enero sin un plan es como caminar a ciegas por la nieve en un país tan frío que no tiene más animales que renos. Dediquemos un tiempo a hacer un presupuesto realista, que incluya todos nuestros gastos e ingresos. Es buena idea aplicar la regla del 50/30/20: 50% para necesidades, 30% para gustos y 20% para ahorro.
- Cambiar nuestros hábitos de consumo. Como en enero cada peso equivale a un kilo de oro, es útil hacer una lista de gastos y observar cuáles podemos recortar o eliminar. ¿Necesitamos ese café diario? ¿Podemos cocinar en casa en vez de pedir comida?
- Evitar compras impulsivas. Las tentaciones siempre estarán esperando, aunque en enero tenemos que ser muy selectivos. Antes de hacer una compra, preguntémonos si es realmente necesaria.
- Vender lo que no usamos. Aprovechar lo que tenemos puede ayudarnos a generar ingresos extras. Ropa, electrónicos, muebles que ya no usamos: quizá encuentren un nuevo hogar y nos permitan cubrir algunos gastos.
Afronta la cuesta de enero con Beloz
La cuesta de enero no tiene por qué ser una carga solitaria como el saco de Santa. En Beloz entendemos lo que significa empezar el año con un reto financiero en el horizonte que oscurece, por eso estamos para ayudarte a encontrar el equilibrio y superar esta temporada con tranquilidad. Con nosotros le darás una nueva dirección al trineo de tus finanzas. No subas esta cuesta solo: Beloz México quiere ser la estrella que te guíe a través del firmamento de tus sueños, hasta que el peso del ayer se vuelva tan leve como un copo de nieve.


